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Científicas en el aula: cómo inspirar a las nuevas generaciones de niñas

 

    • Ian Piper, director de Hastings School

 El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha con establecida por la ONU en 2015 y que tiene como objetivo visibilizar la participación de las mujeres en el ámbito científico y eliminar las brechas de género en ciencia y tecnología.

El tema de este año propuesta para este año “Aprovechar las sinergias entre la IA, las ciencias sociales, las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y el sistema financiero; construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas”. Según datos ofrecidos por la ONU, pese a que las mujeres son más propensas a cursar estudios superiores, tan solo el 35% optan por ciencias. Esto evidencia que sigue existiendo una brecha significativa tanto en la educación como en el empleo científico y tecnológico.

En el esfuerzo de reducir esta brecha, los colegios adquieren un papel muy relevante. Por un lado, los planes de estudio y el material educativo juegan un rol importante en promover el interés de las niñas. Despertar la curiosidad por las disciplinas científicas debe hacerse desde edades tempranas. Para ello, es importante que el centro escolar cuente con un programa en ciencias consolidado, que se aplique desde los primeros cursos. Así lo afirma un informe publicado por la UNESCO[1] en 2019, donde afirma que las experiencias educacionales tempranas tienen un efecto positivo en la elección futura de cursos de matemáticas y ciencias.

Otro factor importante es el profesorado. Los docentes especializados en ciencias pueden influenciar muy positivamente el rendimiento y el compromiso de las niñas y su interés en seguir carreras profesionales en el área. En nuestro centro, desde septiembre de 2021 contamos con un director STEM para garantizar realmente una verdadera educación en materias de ciencia y tecnología. También con un profesorado especializado en estas áreas, además de tres técnicos cuya función es preparar trabajos prácticos para los alumnos. La experiencia práctica es fundamental para despertar la curiosidad entre los alumnos, ya que tienen la oportunidad de probar en primera persona algunos de los experimentos que estudian en los libros.

Además de contar con instalaciones y profesorado preparado para ofrecer una educación de calidad, es muy importante ofrecer a los alumnos otro tipo de iniciativas. Por ejemplo, talleres o competiciones, ya sea a nivel local como a nivel escolar, para buscar otras alternativas de motivación para que las niñas se interesen en estas áreas.

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia no debe ser únicamente una fecha para visibilizar referentes femeninos, sino también para reforzar el compromiso de los centros escolares por fomentar la educación STEM inclusiva y de calidad. Apostar por programas sólidos, profesorado especializado y experiencias prácticas desde edades tempranas es fundamental para despertar vocaciones científicas y contribuir a reducir la brecha de género. Solo así, será posible formar las científicas, capaces de liderar un futuro más justo e igualitario.

[1] https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000366649

 

 

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