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El verdadero secreto para que un niño ame la lectura

    • Debbie Bailey, Year 11 Year Tutor, Secondary English Teacher & A-Level Psychology Teacher en The English Montessori School (TEMS).

Si hay una fecha que, sin duda, nos invita a reflexionar sobre el enorme impacto que tienen los libros en la vida de las personas, es el 23 de abril, más conocido como el Día Mundial del Libro. Sin embargo, esta reflexión no debería limitarse a un momento concreto del calendario, sino llevarnos a una pregunta más profunda: ¿qué relación construye realmente un niño con la lectura a lo largo de su etapa escolar?

El hábito lector no se adquiere de un día para otro ni como resultado de una campaña puntual. Al contrario, se construye casi siempre de forma silenciosa, a partir de la calidad del entorno educativo que rodea al alumno en sus primeros años. En gran medida, la forma en que un colegio entiende los libros y los integra en la vida del aula, conectándolos con la experiencia real de cada niño, determina la relación que ese alumno desarrollará con la lectura en el futuro.

Esta distinción es clave, porque no es lo mismo saber leer que querer hacerlo. Aprender a leer es una habilidad que la mayoría de los niños adquiere sin demasiada dificultad. Sin embargo, querer leer depende de algo más: de que el niño descubra que los libros pueden responder a sus preguntas, ayudarle a entender el mundo o despertar su imaginación. Para que eso ocurra, es necesario que el entorno educativo se adapte a su ritmo, sus intereses y su momento.

 Leer por elección, no por obligación

En este punto, el método Montessori aporta una idea clave. Frente a modelos que marcan un calendario igual para todos, esta metodología propone algo diferente: observar a cada niño, detectar cuándo está preparado y acompañarlo en ese momento con los materiales adecuados.

En la práctica, esto significa que los libros están presentes en el aula desde edades tempranas. Están al alcance de los niños, bien visibles y organizados de forma que inviten a explorarlos libremente, sin que se perciban como una tarea a realizar. Dentro de este enfoque, el docente actúa como guía. No dirige el proceso, sino que observa y acompaña. Conoce a cada alumno y puede sugerirle lecturas en el momento adecuado, incluso antes de que el propio niño sepa lo que le interesa. Esta atención individual hace que el acceso a los libros sea más natural y significativo.

Cuando este proceso funciona, el resultado es claro: el niño lee porque quiere, no porque se lo pidan, y esa diferencia es la que marca su relación con la lectura en el futuro.

Dos libros para entender este enfoque

Algunas obras ayudan a comprender mejor cómo la pedagogía Montessori se acerca a la lectura. Una de las más importantes es La mente absorbente del niño de María Montessori. En este libro, la autora analiza cómo se desarrolla el niño en sus primeros años y explica por qué ciertos estímulos, como el contacto temprano con el lenguaje escrito, dejan una huella profunda. Se trata de una obra clave para entender por qué no solo importa qué se lee, sino también cuándo y cómo se produce ese primer contacto con los libros.

Otro título muy recomendable es Descubre la naturaleza con Montessori, una colección pensada para niños en edad escolar. A través de la historia de dos hermanos, Alma y Joan, el libro propone explorar el entorno natural combinando lectura con actividades prácticas, materiales manipulables y observación directa. De este modo, el aprendizaje no se queda en el papel, sino que continúa en la experiencia, algo esencial dentro del enfoque Montessori.

En definitiva, hablar del valor de la lectura en días como el Día del Libro tiene sentido, pero solo si va acompañado de un trabajo constante durante todo el año. Un niño no se convierte en lector en un solo día, sino a través de muchos pequeños momentos, cuando se respeta su ritmo, se confía en su curiosidad y se le acerca el libro adecuado en el momento oportuno. Esta es, en definitiva, la tarea que merece la pena reivindicar hoy y cada día. No tanto enseñar a leer, sino construir las condiciones para que cada alumno quiera hacerlo.

 

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