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Desinformación entre adolescentes: enseñar a dudar en la era de TikTok

 

    • Ian Piner, director de Hastings school

Vivimos en la era digital. Los adolescentes de hoy en día están continuamente expuestos a las Redes Sociales, donde reciben numerosas noticias y contenidos informativos. Sin embargo, este contenido no siempre proviene de fuentes fiables. En ocasiones, son informaciones que están incompletas o, directamente, diseñadas para engañar.

Por este motivo, es fundamental dar a los alumnos herramientas que les permitan identificar y analizar la información que reciben cada día. Si no se les enseña a cuestionar lo que ven, pueden llegar a creer que cualquier contenido viral es verdad.

Ante este nuevo contexto, la alfabetización mediática juega un papel clave. Para quienes no conozcan este término, hace referencia a la capacidad de interpretar los mensajes que recibimos, evaluar su credibilidad y reaccionar con criterio. En palabras de la UNESCO, proporciona un conjunto de habilidades esenciales para hacer frente a los desafíos del siglo XXI. En ellos, se encuentran la proliferación de la desinformación y la incitación al odio, la disminución de la confianza en los medios de comunicación y las innovaciones digitales.

En esta tarea, los colegios desempeñan un papel muy relevante. Desde las aulas se debe enseñar a los alumnos, entre otras cosas, a comparar dos noticias sobre un mismo hecho y detectar diferencias, analizar si un titular busca únicamente generar alarma, o dirimir si una imagen o video están fuera de contexto. Sin una capacidad de crítica y análisis, es mucho más probable que acepten mensajes llamativos como si fueran ciertos y, además, de los compartan sin verificarlos previamente.

Sin duda, la alfabetización mediática ofrece numerosas ventajas que van mucho más allá de la simple detección de noticias falsas. En primer lugar, fomenta el pensamiento independiente de modo que sean capaces de no aceptar la información solo porque se difunda ampliamente. Por otro lado, contribuye a que sean más responsables en el aspecto digital y tengan mayor conciencia de lo que publican en redes sociales.

Por ello, consideramos que es fundamental integrar la alfabetización mediática en la vida diaria del aula, especialmente en la etapa de Secundaria, ya que es el momento en el que los alumnos empiezan a construir opiniones propias. ¿Cómo hacerlo? Por un lado, es fundamental integrar el pensamiento crítico en el aula y repetir de forma habitual preguntas como “¿quién lo dice”, “¿qué pruebas aporta?”, “¿a quién beneficia este mensaje?”.

Además, resulta muy útil trabajar con ejemplos reales, en los que puedan detectar si se utilizan titulares exagerados, se incluyen datos sin fuentes o fotografías que estén descontextualizadas.

Otro aspecto fundamental es la verificación de las fuentes. Se debe enseñar a los alumnos a contrastar cualquier contenido informativo con otros medios y, en caso de que se aporten datos, consultar la fuente oficial o comprobar si existe algún tipo de evidencia que los corrobore. Para ello, primero deben tener conocimientos sobre cómo es el entorno mediático actual, marcado por formatos muy cortos y algoritmos que premian la viralidad, aunque lo que se difunda no sea cierto.

En conclusión, integrar la alfabetización mediática supone también enseñar a pensar mejor, leer con mayor profundidad, decidir con criterio y participar en el entorno digital de una forma más responsable.

 

 

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