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La XLI Olimpiada Arenas convierte la música en un viaje entre generaciones

Hubo un tiempo en que la música no tenía partituras ni escenarios, solo el eco del mundo: la lluvia golpeando la piedra, el viento marcando ritmos invisibles, el ser humano descubriendo que el sonido también era una forma de contar la vida. Desde esa idea simbólica se construyó este sábado la XLI Olimpiada del Colegio Arenas y Arenas Atlántico, bajo el lema “Sinfonía de generaciones”.

El colegio, convertido por un día en un gran escenario abierto, volvió a demostrar que la educación también puede expresarse a través del movimiento, la música y la emoción colectiva. La ceremonia comenzó con la entrada de la Bandera Olímpica, portada por alumnado de 2º de Bachillerato, como si con ese gesto se abriera simbólicamente un libro escrito por muchas manos y muchas edades.

A partir de ahí, el espacio se transformó. Estudiantes desde Infantil hasta Bachillerato, y un grupo de madres, fueron desplegando una sucesión de cuadros coreográficos, deportivos y artísticos que recorrían, sin palabras, la historia de la música: del pulso más ancestral a las formas contemporáneas, del gesto corporal al ritmo compartido.

El acto estuvo presidido por el presidente de los Colegios Arenas-Arenas Atlántico y Arenas Internacional, Alberto Rodríguez, y por el director gerente de ambos centros, Jaime Rodríguez. La presentación estuvo a cargo de David Arbelo Llorente y Teresa Santana Rodríguez, mientras que el pregón inaugural fue pronunciado por Eduardo William Secin.

La música en directo llegó de la mano de los alumnos del Aula de Pop-Rock del Conservatorio Profesional de Música Arenas-Albéniz, que interpretaron los temas Mi Paraíso y Don’t Stop Me Now, aportando intensidad y ritmo a la celebración.

El vestuario, cuidadosamente integrado en la narrativa visual del espectáculo, aportó color, identidad y cohesión a un recorrido estético que fue creciendo en intensidad a medida que avanzaba la mañana.

El encendido del pebetero, a cargo de la alumna Julia del Carmen Farías Rodríguez, acompañada por Víctor Ramos Padrón, Carlota Vidal Stagnaro y Silvia Cabrera de La Guardia, puso el broche a uno de los momentos más simbólicos de la jornada.

La coordinación general del proyecto volvió a recaer en Beatriz Sampedro, impulsora de una Olimpiada que cada año convierte el centro en un espacio de encuentro entre arte, educación y convivencia.

Las actividades continuarán hasta el 12 de junio con propuestas deportivas para todas las etapas educativas.

 

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