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Roberto Cabezas: «La mejor estrategia son las personas»

El experto en gestión de recursos humanos plantea en el Congreso Top Voces Educación de ACADE un modelo de liderazgo basado en la confianza, el propósito y el desarrollo del talento, frente a los desafíos de un entorno marcado por la incertidumbre.

La incertidumbre no debe afrontarse únicamente desde la gestión de los cambios, sino desde un liderazgo capaz de inspirar, generar confianza y ayudar a las personas a desarrollar sus capacidades. Este fue uno de los principales mensajes de Roberto Cabezas Ríos, experto en estrategia y gestión de recursos humanos y reconocido como HR Influencer in Spain 2025, durante su intervención «La incertidumbre no se gestiona, se lidera», celebrada en el Congreso Top Voces Educación 2026, organizado por ACADE los días 15 y 16 de octubre en Madrid.

Cabezas invitó a directivos y profesionales de la educación a reflexionar sobre la necesidad de encontrar un propósito personal y profesional en un contexto de profundas transformaciones sociales y laborales.

A través de experiencias personales y ejemplos de su trayectoria profesional, planteó tres preguntas fundamentales para orientar las decisiones y afrontar los cambios: qué nos mueve, qué nos emociona y qué nos apasiona.

El ponente señaló que vivimos no solo una época de cambios, sino un cambio de época que exige nuevas formas de comprender las relaciones humanas, el trabajo y el liderazgo.

Del control a la confianza: un nuevo modelo de liderazgo

Uno de los ejes centrales de su intervención fue la necesidad de superar los modelos de dirección basados exclusivamente en la autoridad, el control y la búsqueda de resultados.

Frente a ellos, Cabezas propuso lo que denomina «liderazgo imperfecto», un enfoque que acepta el error, reconoce las limitaciones humanas y sitúa el crecimiento de las personas como principal responsabilidad de quienes dirigen equipos.

«Liderar es servir», afirmó, al tiempo que identificó la escucha, la comprensión, el cuidado, la inspiración y la confianza como capacidades esenciales para ejercer un liderazgo efectivo.

En este sentido, explicó que dirigir no consiste únicamente en alcanzar objetivos, sino también en crear las condiciones necesarias para que las personas desarrollen su talento y encuentren sentido a su trabajo.

El experto sintetizó esta propuesta en cuatro verbos: influir, inspirar, servir y querer, entendiendo este último como la capacidad de cuidar, confiar y establecer relaciones humanas auténticas.

Las nuevas generaciones exigen otras formas de gestionar el talento

Cabezas abordó también los cambios que se están produciendo en las expectativas profesionales de las nuevas generaciones.

Según explicó, los jóvenes ya no conciben necesariamente el trabajo como una relación permanente con una misma organización, sino que buscan experiencias, oportunidades de aprendizaje y entornos donde puedan desarrollarse personal y profesionalmente.

Por ello, cuestionó el concepto tradicional de retención del talento y planteó la necesidad de evolucionar hacia modelos basados en la fidelización, la escucha y la confianza.

Para el ponente, el compromiso no se consigue imponiendo la permanencia, sino construyendo relaciones en las que las personas se sientan comprendidas, valoradas y acompañadas.

Esta reflexión tiene especial aplicación en los centros educativos, donde el liderazgo de los equipos directivos y las relaciones entre docentes desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de las organizaciones.

El esfuerzo, el error y el aprendizaje como motores del desarrollo

Otro de los mensajes de la conferencia estuvo centrado en la importancia de recuperar el valor del esfuerzo y aceptar el fracaso como parte del aprendizaje.

Cabezas cuestionó la búsqueda permanente de la perfección y defendió un modelo basado en la excelencia, el aprendizaje continuo y la capacidad para afrontar las dificultades.

En su opinión, equivocarse constituye una oportunidad para adquirir experiencia, desarrollar nuevas capacidades y avanzar tanto en la vida personal como en la profesional.

También insistió en la importancia de dedicar tiempo a la reflexión, aprender y desaprender, y tomar decisiones vinculadas a un propósito definido, en lugar de dejarse arrastrar por la velocidad de los acontecimientos.

Educar para dejar huella en las personas

En la parte final de su intervención, Roberto Cabezas trasladó esta visión del liderazgo al ámbito educativo y a la responsabilidad de quienes acompañan a niños y jóvenes durante su formación.

El experto defendió que el verdadero impacto de un profesional no se mide únicamente por sus resultados, sino también por la influencia positiva que ejerce sobre quienes le rodean.

«Lo importante son las huellas que dejamos en las personas», señaló, al recordar que el valor de una palabra oportuna, la escucha o un gesto de apoyo puede perdurar mucho más que determinados logros académicos o profesionales.

Cabezas concluyó invitando a los asistentes a ejercer un liderazgo cercano, comprometido y capaz de inspirar a los demás para desarrollar sus propias capacidades.

Una reflexión que situó a las personas, el propósito y la confianza en el centro de la transformación de las organizaciones educativas.

 

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