
Franc Corbí: “Los centros privados son referentes en el cuidado del bienestar de los alumnos”
Franc Corbí, vicepresidente primero y tesorero de ACADE, participa como invitado en la presentación del estudio de Salud Mental de alumnado el martes 14 de abril en Valencia, donde destacó el papel de los centros educativos privados como referentes en el desarrollo de programas de bienestar emocional y salud mental, tanto dirigidos al alumnado como a los profesionales del ámbito educativo.
Corbí subrayó que el cuidado de la salud mental es una prioridad para el sector educativo privado. “No solo influye en el rendimiento académico de los alumnos, sino también en su desarrollo personal, favoreciendo una autoestima equilibrada y una convivencia escolar y familiar más positiva”, señaló.
Tres pilares claves
Corbí estructuró su intervención en tres pilares clave. En primer lugar, destacó la estrecha relación que los centros privados mantienen con las familias, lo que permite una mayor coordinación y seguimiento del alumno. “Esta cercanía facilita una sintonía real entre los profesionales de la salud mental del centro y el entorno familiar, acompañando al estudiante y reforzando su desarrollo integral”, explicó.
En segundo lugar, puso en valor el carácter pionero del sector educativo privado en la implementación de programas de salud mental y en la colaboración con entidades especializadas. En este sentido, insistió en la necesidad de atender a toda la comunidad educativa.
En este ámbito, destacó la alianza de ACADE con la Fundación Juan José López-Ibor, que permite a los centros asociados contar con el respaldo de profesionales altamente cualificados. “El sector privado es ágil a la hora de detectar necesidades y de poner en marcha los recursos necesarios para abordarlas”, subrayó.
Por último, hizo hincapié en el papel del entorno familiar en el desarrollo emocional de los menores, advirtiendo de los riesgos de la sobreprotección. “La base de una buena educación es dotar a los niños de herramientas que fomenten su autonomía y una autoestima sana. La sobreprotección genera frustración, dependencia y dificultades para afrontar la vida de forma independiente”, afirmó.